viernes, 04 de octubre de 2013

Muchos días paso delante de esta frutería “Vázquez” cuando salgo de la oficina, y la verdad es que no me dejo de sorprender el cariño y el amor con el que trata esta familia el producto del que viven, “la fruta”.

 

Este es el ejemplo más claro del valor que damos unos y otros a las mismas cosas, y luego claro, también el cliente es capaz de percibir ese valor, y por lo tanto está más predispuesto a pagar un sobreprecio por ello.

 

Con esto no quiero decir que toda la fruta sea igual, pero si quiero decir que debemos de tratar nuestro producto como oro en paño, o sea mimarlo al máximo, sea cual sea, y me da igual que se trate de un producto o un servicio, puesto que el cliente percibirá ese cariño puesto en la elaboración o puesta en marcha del mismo.

 

Se crees que tienes mierda, el cliente percibirá mierda, así que tu mismo.

 

AEG2013