jueves, 21 de agosto de 2014

 

 

Ayer 20 de agosto, tuve que ir por trabajo a Salamanca, una empresa tipo Corte Inglés, pero a nivel local, esta empresa se dedica a la venta multiproducto y me llamaron para que les asesorara en relación a una posible selección de vendedores que querían que yo les hiciera.

 

Cuando terminé mi trabajo, y como fue un viaje mitad ocio, mitad trabajo, e iba con mi mujer; me quité la corbata y en esa misma tienda nos dispusimos a realizar la compra de unas sartenes cerámicas que necesitábamos para casa. Esto es lo que pasó.

 

El primer vendedor (Los superpoderes)

 

Mi mujer y yo estábamos mirando las sartenes, y con la cantidad de ellas que había, se hacía difícil distinguir la diferencia entre una de 7€ y otra de 24€, pero lo importante de este caso es que cuando vimos acercarse al primer vendedor, le saludamos con la intención de preguntarle sobre las dichas sartenes, y justo en ese momento mi mujer y yo nos habíamos hecho invisibles, no sabíamos que teníamos poderes, y además de invisibles, nuestro lenguaje estaba encriptado,  ¡increíble, dos poderes en uno! ¡Éramos invisibles y nadie nos entendía!, traduciendo lo que pasó, fue que no nos hizo ni caso vaya, ni nos saludó, y ni levantó la cabeza para hacernos sentir que éramos dos nuevos clientes.

 

El segundo vendedor (Pregunta jodio, pregunta)

 

Cuando llegó el segundo vendedor, su pregunta fue: – ¿les puedo ayudar en algo? A lo que contestamos que si, por supuesto, y le hicimos una alusión a la mala atención de su compañero. El vendedor muy amablemente, nos contestaba todo lo que le preguntábamos, pero no daba el siguiente salto, no preguntaba, no sacaba más información, éramos nosotros los que preguntábamos. ¿Qué información va a preguntar? Pues por ejemplo: – ¿Conocen ustedes las diferentes tipos de sartenes que existen? Eso da lugar para hablar de sobra mucho tiempo, y sobre todo, da para lo más importante, para acompasar con el cliente, y conocer de verdad sus deseos y capacidad de compra. Pero como queríamos comprar, y yo no pretendía hacer un “Mistery Shopping”, con este vendedor cogimos dos sartenes, una normal cerámica y otra grill.

 

El tercer vendedor (Por fin)

 

Cuando íbamos con las dos sartenes por el pasillo se acercó el tercer vendedor, y yo, que necesitaba más información, sobre todo porque una de las sartenes que llevaba costaba 7€ y en una estantería cercana había una muy parecida de 23€, a la llegada del tercer vendedor, no me puede resistir, y le pregunté las diferencias. Este nos dijo lo que necesitábamos saber, explicándonos las diferencias de las dos sartenes y multitud de detalles más, aún así nos volvió a preguntar, ¿quieren saber algo más? ¿si necesitan ayuda estoy aquí al lado?

 

No era tan difícil ¿no?

 

Moraleja

 

En la misma tienda, en la que todos los vendedores, supuestamente, cobran lo mismo, tuvieron que venir tres vendedores para realizar el trabajo que el primero tendría que haber bordado, puesto que si algo no sobran son “Clientes compradores ” pero si “Malos Vendedores”.