lunes, 10 de marzo de 2014

 

Muchas veces se piensa que esto de vender es divertido, que lo hace cualquiera, que se gana mucho dinero, que estás todo el día en la calle con gente divertida y amable; y es cierto, pero no todos los días son así.

 

Hay días muy poco divertidos, y personas menos divertidas todavía, y como en todas las profesiones, son pocos los que lo hacen realmente bien, además de que no siempre se gana dinero para el trabajo y el esfuerzo que se realiza, pero vamos, como en todas las profesiones, en eso no somos distintos de los demás.

 

Entonces, ¿Por qué estamos en esta profesión los que vivimos de esto?

 

Yo me atrevería a decir que es principalmente por dos cosas, por la necesidad de adrenalina, esa sensación mezcla de pánico, miedo y excitación que provoca el conocer a personas nuevas y entrar en su terreno para conquistarlo y desde luego que por dinero.

 

Creo, y digo creo porque sólo es mi opinión, que el acto de la venta es similar a la sensación que debían de tener los legionarios romanos o los mercenarios actuales cuando hacen un buen trabajo, un trabajo en el que sencillamente alquilan su tiempo, su alma y su vida en beneficio de un tercero y en el suyo propio.

 

Pero, ¿Qué ocurre si el premio no es estimulante?

 

Sólo una cosa, el guerrero desaparece, las técnicas se olvida, y el cazador vuelve a su cueva, se refugia de nuevo a la espera de que un nuevo botín sea lo suficientemente goloso como para que alguien le recuerde la razón de su ser en esta tierra, porque en el fondo un vendedor es un conquistador.

 

¿Cacahuetes o solomillo?

 

Si, ha leído bien, ¿Qué les da usted a sus comerciales como premio cuando le traen una nueva presa?

 

Un buen comercial sólo arriesgará todo y pasará los límites cuando el premio merezca la pena ser conseguido, sólo así las empresas crecen de forma rápida, ¿y luego?, bueno, luego, sencillamente se contrata a soldados más baratos, menos valientes, y por supuesto menos ambiciosos, porque ya no se trata de conquistar, sino de defender lo conquistado, y justo en ese momento ya no hace falta ese cazador solitario capaz de lo mejor y de lo peor.

 

Si le ha gustado este artículo compártalo y gracias por seguirme.

 

 

 

AEG2014