martes, 15 de julio de 2014

 

LA VENTANITA QUE MATÓ A LOS VENDEDORES,

y cerró millones de comercios

-La extinción de una raza-

 

PRIMER CAPÍTULO

 

UN POCO DE SENTIDO COMÚN

 

En la vida, los dos únicos hechos que son ciertos, perduran y se repiten son el cambio y la incertidumbre; sin embargo el ser humano tiene la falsa creencia de que hay cosas que le darán seguridad en el futuro, pero la verdad es que debido a los principios de la física y a la composición de la materia todo es incierto e imprevisible, la seguridad sólo es una creación de la mente, una ilusión.

 

La única realidad es que la vida es un juego que dura el tiempo que nuestro cuerpo permanece con vida, y cuando esa vida termina, el juego sigue pero en otro campo.

 

El ser humano siempre tiene la percepción de que viva en la época viva, siempre se está inmerso en un cambio de modelo socioeconómico. Esa sensación hoy en día es más intensa, porque al ser la comunicación global, también lo son los pensamientos y los sentimientos.

 

Vamos por la calle, y nos da la sensación de que todo está patas arriba como nunca antes había pasado, las tiendas cerradas son una plaga, los edificios de oficinas están desolados, pero es una sensación que tenemos porque lo comparamos con lo que hemos vivido muy recientemente.

 

Si embargo al no poder comparar las cosas nuevas que suceden con el futuro, las sensaciones que provoca la llegada de Internet son todas positivas, creemos que es el medio.

 

Lo cierto es que nada es como fue, y además lo sabemos, pero tampoco nada es como será, aunque no lo sepamos, sabemos que será así, nadie sabe como serán las comunicaciones del siglo XXII, pero seguro que no serán como las de hoy y cuando Internet desaparezca tal y como lo conocemos, tendremos la sensación de desolación y de abandono.

 

Cuidado con las malas jugadas que nos pasa el cerebro.

 

Con este libro tengo dos objetivos, el primero es vomitar el resultado de lo que llevo viendo, tragando y procesando en mi mente durante los últimos dos años; y el segundo reducir los niveles de ansiedad de muchas personas viven hoy en día si tienen relación con las ventas de un modo más o menos directo, hayan sido vendedores, personal de tienda, o empresarios al frente de un comercio o empresa, y que parece que el mundo en el que viven hoy ya no les entienden. Por ello, me gustaría aportarles nuevas herramientas y soluciones para ayudar a todas estas personas  reinterpretar con eficacia los cambios que están aconteciendo.

 

¿Qué es Internet?

 

Una forma de comunicación.

 

Es el nuevo canal o medio por el que nos comunicamos, pero el resto de los elementos de la comunicación siguen en nuestro poder: el emisor, el receptor, y el mensaje; eso no ha cambiado.

 

Algo parecido sucedió cuando llegó la radio o el teléfono a nuestras vidas, nos cambio la forma de relacionarnos.

 

¿Pero usamos internet con sentido común?

 

Pues cualquier cambio que nos aporte un mundo de emoción y fantasía, no será utilizado nunca con sentido común, porque en el momento que las emociones son estimuladas, entramos en un estado cognitivamente distinto y poco consciente.

 

Pero insisto, antes fue con la radio, la televisión o el teléfono.

 

Internet es conexión con el mundo de What Disney 24 horas al día y 365 días al año, el cerebro no distingue entre realidad y ficción, se estimulan las mismas zonas, comenzamos a volar.

 

Internet también ha supuesto el acceso al mundo del conocimiento, y por extensión se ha convertido en una ventana a la que pocos se pueden resistir, ni siquiera los más mayores.

 

¿Qué peligros tiene Internet?

 

Tenemos que diferenciar el mundo físico con el mundo virtual, y sobre todo cuando el virtual termina por distorsionar la realidad objetiva de los hechos.

 

Para millones de personas, y esto no ha hecho más que empezar, Internet es una droga dura, el acceso libre e ilimitado al mundo de nuevas emociones es irresistible, y claro luego ves a una recepcionista en su puesto de trabajo viendo en su iPhone lo que dicen sus amigos en las redes sociales, y yo digo:

 

– A esta chica ¿quién la paga la nómina, Internet o su jefe?

 

! Pero como no va a bajar la productividad,!, aunque esto ya se veía venir.

 

Ese es el otro gran problema de Internet, la perdida de productividad en los puestos de trabajo, porque como dije antes, ¿que niño se resiste a una golosina?.

 

Hoy nada impide que una persona de 60 años se haga pasar por una de 20, y hable durante horas a través de chat o redes sociales con personas de la edad que ansia, estando inmerso en un mundo de fantasía e irrealidad, pero apasionante y peligroso a la vez.

 

¿Quién se resiste a eso?

 

Es muy difícil.

 

Cada día más personas están unidas a ese gran centro pensador, y cuando digo gran centro pesador, lo digo porque en Internet confluyen los pensamientos de millones de personas, y gracias a eso, Internet es un gran banco de peces de todo tipo, tamaño y colores que se ahora se pueden pescar, y ahí está el nuevo negocio si se sabe hacer bien, sin olvidarnos de las personas.

 

Ahora sólo queda etiquetarnos correctamente a todos los que estamos en ese mar virtual, saber cómo son nuestros hábitos, nuestros gustos, y nuestro poder adquisitivo y a golpe de clic, darnos lo que queremos casi en el momento que lo pensamos.

 

¿Eso es bueno?

 

No lo sé, no soy juez, pero tengo claro que tener tan cerca de la mano Internet, anula una de las mayores capacidades del ser humano sino la única, “la creatividad”, que no es ni más ni menos que la capacidad de conectar con el “Superconsciente” o mal llamado “subconsciente” en nuestro beneficio, que es nuestro gran centro de pensamiento y lo que nos diferencia de los perros y las piedras.

 

El cerebro o ejecuta o piensa, y ya les digo yo que cuando estamos en Internet no pesamos, solo hacemos, porque se piensa antes de hacer, y sino revisen mi libro anterior, “La fórmula del destino”.

 

El problema es que la tecnología es invasora porque nos hace accesibles para el propio mercado, es decir nosotros mismos,  y ya no sabemos que es real y que virtual, es como si estuviéramos en un estado de hipnosis inducida.

 

A este estado de hipnosis, se nos ha inducido a lo largo de toda la historia de multiples maneras, no es nada nuevo, antes fue el pan y el circo, luego el fútbol, la televisión y ahora internet.

 

Sólo ha cambiado el hipnotizador.

 

¿Quiere ser hipnotizado?